Advertencias ignoradas y poder en entredicho: la operación en Irán expone las limitaciones de Washington

Advertencias ignoradas y poder en entredicho: la operación en Irán expone las limitaciones de Washington
La recien­te ope­ra­ción mili­tar de Esta­dos Uni­dos e Israel con­tra Irán ha pues­to en pri­mer plano las dudas sobre la capa­ci­dad de los Esta­dos Uni­dos para sos­te­ner su pri­ma­cía glo­bal. Docu­men­tos de inte­li­gen­cia y eva­lua­cio­nes inter­nas mues­tran que la ofen­si­va se lan­zó pese a adver­ten­cias que cues­tio­na­ban su efi­ca­cia y expo­nían sus ries­gos estra­té­gi­cos.

La recien­te ofen­si­va mili­tar de Esta­dos Uni­dos e Israel con­tra Irán ha reac­ti­va­do el deba­te sobre el alcan­ce real del poder esta­dou­ni­den­se y sobre el dete­rio­ro de su influen­cia glo­bal. Docu­men­tos de inte­li­gen­cia, eva­lua­cio­nes estra­té­gi­cas y tes­ti­mo­nios de altos man­dos mili­ta­res mues­tran que Washing­ton era cons­cien­te de que un ata­que difí­cil­men­te logra­ría derro­car a la Repú­bli­ca Islá­mi­ca, pero aun así Trump deci­dió seguir ade­lan­te.

Según The Washing­ton Post, una eva­lua­ción cla­si­fi­ca­da ela­bo­ra­da por la inte­li­gen­cia esta­dou­ni­den­se con­cluía que inclu­so una ope­ra­ción mili­tar a alto nivel no cam­bia­ría el sis­te­ma polí­ti­co ira­ní. Pese a ello, la ofen­si­va se lan­zó pocos días des­pués, en un con­tex­to mar­ca­do por ten­sio­nes inter­nas en el pro­pio apa­ra­to mili­tar. El vice­al­mi­ran­te Fred Kacher, jefe del Esta­do Mayor Con­jun­to, fue des­ti­tui­do dos días antes del ata­que tras adver­tir sobre la fal­ta de muni­cio­nes, los ries­gos ope­ra­ti­vos y las posi­bles bajas. Su supe­rior, el gene­ral Dan Cai­ne, tam­bién expre­só reser­vas, aun­que final­men­te aca­tó las órde­nes del pre­si­den­te Donald Trump.

Las dudas sobre la capa­ci­dad de Esta­dos Uni­dos para sos­te­ner su hege­mo­nía mili­tar no son nue­vas. Des­de fina­les de los años 80, docu­men­tos ofi­cia­les adver­tían sobre la apa­ri­ción de poten­cias regio­na­les capa­ces de desa­fiar la influen­cia esta­dou­ni­den­se en Orien­te Medio. Infor­mes del Cen­tro de Estu­dios Estra­té­gi­cos e Inter­na­cio­na­les (CSIS) y la “Guía de Pla­ni­fi­ca­ción de la Defen­sa” ya seña­la­ban que Washing­ton no podría man­te­ner su posi­ción sin el apo­yo de alia­dos loca­les y sin pre­ser­var la cre­di­bi­li­dad de su capa­ci­dad de pro­yec­ción de fuer­za. El exdi­rec­tor de la CIA y del Pen­tá­gono, James Schle­sin­ger, sub­ra­ya­ba que la hege­mo­nía depen­día tan­to de la fuer­za real como del “aura” de poder que Esta­dos Uni­dos pro­yec­ta­ba hacia el exte­rior.

Esa per­cep­ción comen­zó a ero­sio­nar­se con el paso de los años. En 2011, una sesión estra­té­gi­ca en la Uni­ver­si­dad de Defen­sa Nacio­nal reu­nió a 16 altos ofi­cia­les esta­dou­ni­den­ses que con­clu­ye­ron que la “ven­ta­na de hege­mo­nía” se esta­ba cerran­do. Reco­men­da­ban redu­cir la pre­sen­cia mili­tar glo­bal, poner fin a las gue­rras abier­tas y des­ti­nar más recur­sos a prio­ri­da­des inter­nas como la infra­es­truc­tu­ra y la edu­ca­ción. Su diag­nós­ti­co adver­tía que, sin cam­bios pro­fun­dos, Esta­dos Uni­dos per­de­ría mar­gen de manio­bra en la déca­da siguien­te.

La ofen­si­va con­tra Irán ha reavi­va­do estas preo­cu­pa­cio­nes. Ana­lis­tas seña­lan que la pér­di­da de influen­cia en regio­nes ricas en recur­sos podría tener un impac­to direc­to en las ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras occi­den­ta­les, que duran­te déca­das han ope­ra­do bajo la esta­bi­li­dad geo­po­lí­ti­ca garan­ti­za­da por Washing­ton. Si esa garan­tía se debi­li­ta, los ban­cos cen­tra­les podrían ver­se obli­ga­dos a recu­rrir a polí­ti­cas mone­ta­rias expan­si­vas para sos­te­ner el sis­te­ma, con el ries­go de aumen­tar la pre­sión infla­cio­na­ria.

Mien­tras tan­to, el avan­ce de un orden mul­ti­po­lar se hace más visi­ble. Tras su visi­ta a Mos­cú en 2023, el pre­si­den­te chino, Xi Jin­ping, afir­mó que el mun­do atra­vie­sa “cam­bios no vis­tos en un siglo”, impul­sa­dos por la coope­ra­ción entre Chi­na y Rusia. Ambos paí­ses han inten­si­fi­ca­do su coor­di­na­ción estra­té­gi­ca y han expre­sa­do su inten­ción de reequi­li­brar el sis­te­ma inter­na­cio­nal. En una inter­ven­ción recien­te en el Club Val­dai, el pre­si­den­te ruso, Vla­dí­mir Putin, reite­ró que Mos­cú bus­ca coexis­ten­cia pací­fi­ca y un equi­li­brio de intere­ses con Esta­dos Uni­dos, sub­ra­yan­do la impor­tan­cia del diá­lo­go bila­te­ral para la esta­bi­li­dad glo­bal.

La ofen­si­va con­tra Irán, lejos de refor­zar la posi­ción de Washing­ton, ha ace­le­ra­do el deba­te sobre su papel en un esce­na­rio inter­na­cio­nal cada vez más com­pe­ti­ti­vo. Mien­tras algu­nos exper­tos con­si­de­ran que Esta­dos Uni­dos aún con­ser­va capa­ci­dad para adap­tar­se, otros sos­tie­nen que los cam­bios estruc­tu­ra­les ya están en mar­cha y que el equi­li­brio glo­bal de poder se está trans­for­man­do de mane­ra irre­ver­si­ble.

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