A raíz del escándalo de las escuchas ilegales que llevó al cierre del diario News of the World, el primer ministro británico, David Cameron, ha pedido un nuevo sistema de regulación de los medios de comunicación. “Este nuevo sistema de regulación mantendrá un equilibrio entre los derechos a la privacidad de las personas y el interés público”, agregó en rueda de prensa urgente, en su oficina de Downing Street, tras el anuncio del cierre del diario.

Y en el principio que se defiende estamos todos de acuerdo, la actividad periodística se sustenta sobre el interés informativo, amparando el derecho fundamental a la intimidad y el honor de las personas. En lo que no podemos estar de acuerdo es en que haga falta un nuevo sistema de regulación de los medios de comunicación, para eso están los Tribunales de Justicia Ordinarios, que son precisamente los que están actuado con total diligencia, garantías y eficacia en el caso que nos ocupa.
Es decir, los resultados de una medida restrictiva de la libertad de prensa de estas características, no tiene los mismos efectos en Gran Bretaña o Australia que en Bolivia, Ecuador, España o Venezuela. No son iguales el primer ministro británico David Cameron o la primer ministro Julia Gillard, que los presidentes Morales, Correa y Chavez o el menos conocido Rubalcaba, actual candidato a la presidencia del gobierno de España, exministro portavoz de un gobierno implicado en un caso de secuestro y doble asesinato y ministro del interior en una etapa caracterizada por una presunta colaboración con banda armada y la destrucción masiva de pruebas del mayor atentado cometido en Europa hasta la fecha.
Jaleados por una cobertura informativa internacional, un tanto exagerada y sensacionalista, la clase política hispana no va a perder la oportunidad de asestar un golpe definitivo a la libertad de prensa. En la carrera por el control del poder mediático se suceden las declaraciones para intentar obtener el apoyo social en este, a nuestro juicio, suicidio colectivo.
