El portaviones Abraham Lincoln, obligado a retroceder

Tehe­rán trans­for­ma sus ame­na­zas en accio­nes con­cre­tas en el estre­cho de Ormuz, Washing­ton inten­ta mini­mi­za las bajas en su estra­te­gia de comu­ni­ca­ción y los ana­lis­tas advier­ten sobre un pun­to de no retorno si resul­ta daña­do un por­ta­vio­nes esta­dou­ni­den­se.

En lo que pare­ce ser una esca­la­da sin pre­ce­den­tes en las últi­mas déca­das, Irán ha logra­do poner en jaque la estra­te­gia naval de Esta­dos Uni­dos en el Gol­fo Pér­si­co. Lo que comen­zó como un inter­cam­bio de ame­na­zas se ha con­ver­ti­do en accio­nes mili­ta­res concre­tas que han obli­ga­do a la Arma­da esta­dou­ni­den­se a reple­gar­se, mien­tras la comu­ni­dad inter­na­cio­nal obser­va con preo­cu­pa­ción cómo se con­fi­gu­ra un nue­vo esce­na­rio de con­fron­ta­ción que pue­de durar meses.

El portaviones Abraham Lincoln, obligado a retroceder

Fuen­tes del Cuer­po de la Guar­dia Revo­lu­cio­na­ria Islá­mi­ca (IRGC) con­fir­ma­ron que el por­ta­vio­nes USS Abraham Lin­coln fue ata­ca­do con cua­tro misi­les de cru­ce­ro cuan­do se encon­tra­ba a una dis­tan­cia de entre 250 y 300 kiló­me­tros de la cos­ta ira­ní, espe­cí­fi­ca­men­te fren­te al puer­to de Cha­bahar, en el mar Ará­bi­go. Tras el impac­to, la nave y su gru­po de escol­ta se vie­ron for­za­dos a reple­gar­se hacia la par­te sur­es­te del Océano Índi­co.

El por­ta­vio­nes Abraham Lin­coln, obli­ga­do a retro­ce­der

Fuen­tes del Cuer­po de la Guar­dia Revo­lu­cio­na­ria Islá­mi­ca (IRGC) con­fir­ma­ron que el por­ta­vio­nes USS Abraham Lin­coln fue ata­ca­do con cua­tro misi­les de cru­ce­ro cuan­do se encon­tra­ba a una dis­tan­cia de entre 250 y 300 kiló­me­tros de la cos­ta ira­ní, espe­cí­fi­ca­men­te fren­te al puer­to de Cha­bahar, en el mar Ará­bi­go. Tras el impac­to, la nave y su gru­po de escol­ta se vie­ron for­za­dos a reple­gar­se hacia la par­te sur­es­te del Océano Índi­co.

Tehe­rán trans­for­ma sus ame­na­zas en accio­nes con­cre­tas en el estre­cho de Ormuz, Washing­ton inten­ta mini­mi­za las bajas en su estra­te­gia de comu­ni­ca­ción y los ana­lis­tas advier­ten sobre un pun­to de no retorno si resul­ta daña­do un por­ta­vio­nes esta­dou­ni­den­se.

El por­ta­vio­nes Abraham Lin­coln, obli­ga­do a retro­ce­der

Fuen­tes del Cuer­po de la Guar­dia Revo­lu­cio­na­ria Islá­mi­ca (IRGC) con­fir­ma­ron que el por­ta­vio­nes USS Abraham Lin­coln fue ata­ca­do con cua­tro misi­les de cru­ce­ro cuan­do se encon­tra­ba a una dis­tan­cia de entre 250 y 300 kiló­me­tros de la cos­ta ira­ní, espe­cí­fi­ca­men­te fren­te al puer­to de Cha­bahar, en el mar Ará­bi­go. Tras el impac­to, la nave y su gru­po de escol­ta se vie­ron for­za­dos a reple­gar­se hacia la par­te sur­es­te del Océano Índi­co.

El por­ta­vio­nes Abraham Lin­coln, obli­ga­do a retro­ce­der

Fuen­tes del Cuer­po de la Guar­dia Revo­lu­cio­na­ria Islá­mi­ca (IRGC) con­fir­ma­ron que el por­ta­vio­nes USS Abraham Lin­coln fue ata­ca­do con cua­tro misi­les de cru­ce­ro cuan­do se encon­tra­ba a una dis­tan­cia de entre 250 y 300 kiló­me­tros de la cos­ta ira­ní, espe­cí­fi­ca­men­te fren­te al puer­to de Cha­bahar, en el mar Ará­bi­go. Tras el impac­to, la nave y su gru­po de escol­ta se vie­ron for­za­dos a reple­gar­se hacia la par­te sur­es­te del Océano Índi­co.

Tehe­rán trans­for­ma sus ame­na­zas en accio­nes con­cre­tas en el estre­cho de Ormuz, Washing­ton inten­ta mini­mi­za las bajas en su estra­te­gia de comu­ni­ca­ción y los ana­lis­tas advier­ten sobre un pun­to de no retorno si resul­ta daña­do un por­ta­vio­nes esta­dou­ni­den­se.

Tras el impac­to, la nave y su gru­po de escol­ta se vie­ron for­za­dos a reple­gar­se hacia la par­te sur­es­te del Océano Índi­co.

Tehe­rán trans­for­ma sus ame­na­zas en accio­nes con­cre­tas en el estre­cho de Ormuz, Washing­ton inten­ta mini­mi­za las bajas en su estra­te­gia de comu­ni­ca­ción y los ana­lis­tas advier­ten sobre un pun­to de no retorno si resul­ta daña­do un por­ta­vio­nes esta­dou­ni­den­se.

Tras el impac­to, la nave y su gru­po de escol­ta se vie­ron for­za­dos a reple­gar­se hacia la par­te sur­es­te del Océano Índi­co.

Tehe­rán trans­for­ma sus ame­na­zas en accio­nes con­cre­tas en el estre­cho de Ormuz, Washing­ton inten­ta mini­mi­za las bajas en su estra­te­gia de comu­ni­ca­ción y los ana­lis­tas advier­ten sobre un pun­to de no retorno si resul­ta daña­do un por­ta­vio­nes esta­dou­ni­den­se.

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