Un análisis de Oxford Economics advierte que, si el crudo alcanza ciertos niveles durante un periodo prolongado, podría desencadenar una recesión global impulsada por inflación más alta, condiciones financieras más duras y un deterioro del ánimo económico.
El reciente repunte del petróleo, con el WTI cerca de US$91 y el Brent por encima de US$100 en el marco de nuevas tensiones en Oriente Medio, ha reactivado el debate sobre el impacto que un colapso energético podría tener en la economía mundial. La interrupción parcial del tránsito en el estrecho de Ormuz (por donde circula una quinta parte del comercio global de crudo y gas) se ha convertido en el principal foco de riesgo para analistas y bancos de inversión.
En este contexto, un informe de Oxford Economics identifica el umbral a partir del cual el mercado energético podría desencadenar una recesión global. Según los economistas Ryan Sweet y Ben May, si el Brent promediara US$140 por barril durante dos meses, acompañado de un endurecimiento financiero y nuevas disrupciones logísticas, “sería suficiente para empujar a partes de la economía global a una recesión leve”. Las simulaciones del modelo macroeconómico de la consultora apuntan a una caída del PIB mundial de 0,7% hacia finales de 2026 bajo ese escenario.
El mecanismo de transmisión combina inflación más alta, menor ingreso disponible, aumento de costos de transporte y producción, y un ajuste en los mercados financieros que encarece el crédito y frena la inversión. El informe destaca además que, durante crisis del petroleo, la correlación entre los precios del crudo y los mercados bursátiles se intensifica, amplificando la volatilidad.
La inflación global sería una de las primeras variables en reaccionar. Oxford Economics estima que, en el escenario extremo, el índice de precios al consumidor promediaría 5,1% este año, 1,7 puntos por encima de lo previsto. Aunque el pico sería menor al registrado tras la invasión rusa de Ucrania, obligaría a la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y otros bancos centrales a mantener o incluso elevar las tasas de interés, retrasando cualquier ciclo de recortes. Estados Unidos se acercaría a un estancamiento temporal, mientras que la zona euro, el Reino Unido y Japón entrarían en contracción leve.

El informe también plantea un escenario alternativo bajo una menor presión con un Brent alrededor de US$100 por barril durante dos meses. En ese caso, el impacto sería más moderado, con un crecimiento global algo más débil y una inflación más alta, pero sin recesiones generalizadas. Los mercados emergentes, según la consultora, muestran mayor capacidad de absorción gracias a la presencia de productores fuera de Medio Oriente, subsidios energéticos y una menor dependencia del gas natural.
La evolución del conflicto en Medio Oriente y del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz seguirá siendo la variable clave para determinar si estos riesgos se materializan. Oxford Economics anticipa que ajustará sus previsiones energéticas y macroeconómicas en función de cómo evolucionen los precios del petróleo, del gas y las tensiones geopolíticas en la región.