El ultraconservador José Antonio Kast juró este miércoles como nuevo presidente de Chile en una ceremonia en el Congreso Nacional de Valparaíso.
En su primer mensaje como jefe del Estado, anunció la puesta en marcha de un “gobierno de emergencia” centrado en combatir la delincuencia, el crimen organizado y la inmigración irregular, e insistió en que el país se enfrenta a una situación crítica que exige medidas excepcionales.
Desde el balcón del Palacio de La Moneda, Kast afirmó que Chile necesita “orden donde hay caos” y “mano firme donde hay impunidad”, en un discurso que buscaba instalar la idea de un Estado decidido a recuperar el control frente al avance de la delincuencia y la crisis migratoria. El mandatario, fundador del Partido Republicano, llegó al poder tras imponerse con casi el 60% de los votos en diciembre, capitalizando el descontento ciudadano con la seguridad pública y la percepción de deterioro institucional.
Kast sostuvo que Chile se enfrenta a “adversarios reales”, en referencia a organizaciones criminales que, según dijo, han ampliado su influencia en los últimos años. También calificó como adversarios a quienes acceden al país vulnerando las fronteras con fines delictivos. “No vamos a negociar”, advirtió, recalcando una posición de endurecimiento frente a grupos que considera una amenaza directa al orden interno.
El presidente prometió un respaldo total a las fuerzas de seguridad, asegurando que contarán con los recursos del Estado y con la voluntad política que, a su juicio, había faltado en administraciones anteriores. Subrayó que la autoridad debe ser “fuerte” para proteger a la población, en línea con su propuesta de tolerancia cero frente al crimen organizado.

Tras la ceremonia de investidura, Kast sostuvo reuniones con autoridades internacionales, entre ellas el presidente de Ecuador, Daniel Noboa; el mandatario argentino, Javier Milei; y el rey Felipe VI de España. La jornada estuvo acompañada por manifestaciones tanto de apoyo como de rechazo en Valparaíso y Santiago, donde se desplegó un amplio operativo policial y se cerraron estaciones de metro como medida preventiva.
Un giro político de gran magnitud
La llegada de Kast representa un punto de inflexión en la política chilena. Desde 1990, el país había alternado gobiernos de centroizquierda y centroderecha, manteniendo un equilibrio institucional que, pese a las tensiones, se mantuvo relativamente estable. La irrupción de Kast, referente de la extrema derecha latinoamericana, rompe ese patrón y sitúa a Chile en una nueva etapa marcada por un discurso de seguridad, orden y reducción del Estado.
Este giro se puede explicar por los siguientes factores:
- Desgaste del sistema político tradicional, acentuado tras el estallido social de 2019 y los debates constitucionales fallidos.
- Aumento de la preocupación por la seguridad, con la percepción de que el crimen organizado ha ganado terreno.
- Desconfianza hacia la clase política, reflejada en encuestas que muestran bajos niveles de aprobación para las instituciones y para el gobierno saliente.
- Reconfiguración del mapa ideológico, con un electorado más dispuesto a respaldar propuestas de mano dura y reformas estructurales del Estado.
Kast ha planteado políticas inspiradas en estrategias aplicadas por Donald Trump y Nayib Bukele, con énfasis en el control fronterizo, la expulsión de migrantes irregulares y la intervención del Estado en zonas afectadas por el narcotráfico. En el plano económico, propone una reducción drástica del gasto público, recortes de hasta 6.000 millones de dólares, disminución de impuestos y una reforma del aparato estatal que reduciría los ministerios de 25 a 12.
Estas medidas anticipan un periodo de alta tensión política, especialmente en el Congreso, donde la correlación de fuerzas obligará al Ejecutivo a negociar para aprobar reformas estructurales. También se prevé un debate intenso sobre proyectos sociales que permanecen estancados, como la ampliación del aborto legal, la ley de eutanasia y reformas laborales, cuyo futuro dependerá de la capacidad del nuevo gobierno para construir mayorías.