La administración estadounidense informó al Congreso que los primeros seis días de la guerra contra Irán han costado más de 11.000 millones de dólares, en un conflicto que ha desencadenado la mayor crisis petrolera de la historia según la Agencia Internacional de la Energía.
La administración estadounidense estimó esta semana que los primeros seis días de la guerra contra Irán han costado al menos 11.300 millones de dólares, según informaron funcionarios en una sesión a puerta cerrada con senadores. La cifra, revelada inicialmente por The New York Times, no incluye el coste total previsto del conflicto, pero llega en un momento en que el Congreso se prepara para recibir una solicitud de financiación adicional que podría rondar los 50.000 millones de dólares, aunque algunos asesores consideran que esa cantidad podría quedarse corta. La Casa Blanca no ha ofrecido una evaluación pública del gasto ni una proyección clara sobre la duración de la campaña militar, iniciada el 28 de febrero con ataques aéreos de Estados Unidos e Israel.
El presidente Donald Trump afirmó durante un acto en Kentucky que Estados Unidos “ganó” la guerra, aunque aseguró que continuará “para terminar el trabajo”. Funcionarios de la administración también informaron a los legisladores que solo en los dos primeros días se emplearon 5.600 millones de dólares en municiones, lo que ha generado preocupación en el Congreso sobre el ritmo al que se están agotando las reservas militares en un contexto en el que la industria de defensa ya enfrenta dificultades para satisfacer la demanda. La semana pasada, Trump se reunió con ejecutivos de siete contratistas militares para abordar la reposición de suministros. Legisladores demócratas han exigido testimonios públicos bajo juramento para conocer los planes de la administración respecto al conflicto y el futuro de Irán una vez cesen los combates.

La guerra ha tenido un impacto inmediato en los mercados energéticos globales. El secretario de Energía, Chris Wright, señaló que es “poco probable” que el petróleo alcance los 200 dólares por barril, pese a las advertencias de funcionarios iraníes, aunque reconoció que la situación sigue siendo volátil. Wright también indicó que la Marina estadounidense no puede escoltar buques a través del estrecho de Ormuz por el momento, aunque consideró “bastante probable” que pueda hacerlo antes de fin de mes.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió que el mundo enfrenta la mayor interrupción del suministro de petróleo jamás registrada. Según su informe, los países del Golfo han reducido la producción en al menos 10 millones de barriles diarios (casi el 10% de la demanda mundial) debido al cierre del tráfico marítimo y a los ataques en la región. La AIE acordó liberar un volumen récord de petróleo de sus reservas estratégicas para intentar contener la escalada, aunque los ataques iraníes han neutralizado parte del efecto de esa medida. El Brent superó los 100 dólares por barril y ha llegado a rozar los 120 en jornadas recientes, reflejo de un mercado extremadamente volátil.
El organismo con sede en París advirtió que la producción upstream tardará semanas o incluso meses en recuperarse y redujo su previsión de crecimiento de la demanda global de petróleo para 2026. Los mercados de diésel y combustible para aviones figuran entre los más vulnerables ante la disrupción. La combinación de ataques, interrupción del tráfico marítimo y reducción de la producción ha configurado un escenario energético sin precedentes, con consecuencias que se extienden desde Oriente Medio hasta los principales centros industriales del mundo.

La guerra, que ya ha causado unas 2.000 muertes —principalmente en Irán y Líbano—, continúa desestabilizando la región y alimentando la incertidumbre global. Mientras Washington evalúa nuevas partidas de financiación y la industria energética intenta adaptarse a un mercado fracturado, la comunidad internacional observa con preocupación un conflicto cuyo impacto económico y geopolítico crece día a día.